UN ESPACIO DE TORTUGAS GIGANTES
Mares son mis cielos, los que nadando celeste en mi melancolía albergo,
lleno de espuma,
con mi tamaño sombra de elefante]
Y nuestra cama, también alada,
va aspirando distendida al horizonte
la sentencia traicionera de tu indiferencia.
Sé, que te odie a muerte,
y que también,
solo pude hundírte a medias bajo tierra,
porque de solo querer tanto,
llegue a pensarte
"A veces viva",
menos de estos labios,
los que solo a ti han besado,
Lleva tu cabellera de alambre que ingenuo ya no espero,
entre esos respirares cualquieras, entre esos cuerpos ajenos.
Remedo criminal soy,
violador de noches tras noches
con la complicidad
de este; mi desvariar latente.]
Solo pienso en ti,
cuando mi mente de jaula a tu sombra se cuelga,
cuando sobre tu espalda aparecen tatuados; sus ojos azules,
cuando mis sabanas
Largaste,
como esta tarde que se fue terminando,
porque de mi corazón
las cadenas en sangre se han fundido








